domingo, 8 de septiembre de 2019

Tecnología: un crecimiento exponencial


"Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia"  Tercera ley de Arthur C. Clarke


En 1965 Gordon E. Moore formuló una ley homónima, ajustada en 1975 y cuya versión final dice que aproximadamente cada dos años se duplica el número de transistores en un microprocesador. Con más de cincuenta años esta afirmación mantiene su validez (aunque quizás no por mucho más¹), generando no sólo admiración por su descubrimiento sino también por su significado. En la figura siguiente se muestra le evolución de los procesadores comparada con la predicción realizada.
Ley de Moore y datos históricos, transistores en escala logarítmica(fuente)

Como todo crecimiento exponencial, es apabullante de imaginarlo: en sólo 26 años el número de transistores de un chip se ha incrementado 3200 veces. Este avance desenfrenado nos envuelve, como sociedad, nos levanta y arrastra; uno debe activamente preocuparse por no caerse y perderse.

Mi experiencia como usuario no es muy extensa, pero creo que hay dos hitos que marcaron diferencias de índole cuántica: el cambio de estado fue una discontinuidad en mi vida, no un proceso gradual. Marcaron puntos de inflexión del que no se puede volver sin mucho esfuerzo.

El primero fue en 2003, el día que me conecté por primera vez por medio de banda ancha. Ya tenía módem telefónico (alerta de sonido: ¡para los nostálgicos!), y varios amigos ya contaban con ADSL, pero la noche que tuve acceso ilimitado a Internet fue una de las que más me acuerdo de mi vida. No imaginaba todas las cosas que tenía que chatear, toda la gente con la que necesitaba hablarme, sin importar si los veía todos los días. La euforia de recibir una notificación del msn, la disponibilidad de juegos, los infinitos videos de Youtube la hicieron una noche (realmente) mágica. Pero también marcaron el inicio de una dependencia a la que me sé subscripto: Internet es un servicio básico, aunque resulte incómodo reconocerlo.

El segundo momento fue en 2018, casi quince años después. Ahí no tuve una momento mágico, pero sí abrí las puertas de mi casa a un nuevo hechizo: la elaboración de objetos con libertad de forma, o impresión 3D. Tengo un video de ese día y el proceso de armado de la impresora:


Así como antes tuve a mis amigos cerca vía web, ahora podía crear desde mi casa. Imprimí repuestos para el auto, el casco de Iron Man, macetas con la forma de Groot, un pestillo roto de una puerta, figuras para juegos y hasta empezamos (con mi pareja) un emprendimiento comercial que ya nos reintegró con creces la compra del juguete. La impresora 3D ya es, sin lugar a dudas, un electrodoméstico más de la casa (y no sin vergüenza reconozco, el que más y mejor uso), hace unos años no sabía que existían y hoy no lo puedo tener apagado.

Los cambios fueron impresionantes, y completamente imprevisibles. ¿Quién puede suponer cómo estaremos en quince años? Sin caer en el punto común de los autos voladores, apunto a los cambios fuertes y de base, como los teléfonos celulares que cambian la forma en que damos clase y tomamos exámenes. Creo que una de las pocas seguridades que tenemos del futuro es su incerteza, y quiero ilustrar este punto usando un estudio del foro de Davos (The Future of Jobs Report, 2018) que enuncia que a raíz de la cuarta revolución industrial se generan nuevos empleos, lo que lleva a que el 65% de los niños de hoy trabajará en profesiones que no existen aún. Es imprescindible que reconozcamos este análisis, más allá de las cifras exactas, y tomemos responsabilidad como educadores de brindar la mejor formación que podamos, una basada en conceptos y herramientas de aprendizaje más que de solución.

Y como dijo Frank Sinatra en la última canción de su último concierto: The best is yet to come!

2 comentarios:

  1. Que buena la originalidad de hacernos acordar el sonido del Dial Up. Si bien yo llegue a conectarme recién en el año 2.006 (ya con banda ancha) solía frecuentar "cyber-cafes" con Dial Up. Quizá te parezca que tu experiencia no es extensa, pero el hecho de haber transitado por todas las fases que lleva internet (y las tecnologías asociadas) te hace conocedor de las bases del funcionamiento, que es algo que los chicos de hoy no tienen.
    Muy buena tu descripción.

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  2. Querido Dante, ¿cuánto tiempo te llevó el armado de la impresora? No es para que me respondas, pero sí para reflexionar el tiempo que nos insume cuando buceamos en nuevas tecnologías.
    Gracias por el aporte.

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